jueves, 24 de junio de 2010

Mi pajarito libertario !


Mi abuelo consiguió un trabajo para mi padre en la empresa donde él trabajaba, así que todos nos trasladamos a vivir a Santiago, yo había ya dejado de lado a los amigos imaginarios y empezaba a tener una relación con personas reales, algunas como la Vale se quedaron hasta hoy, y era aún la hija consentida de un joven matrimonio cuando mi mamá empezó a engordar, creo que nunca entendí bien que pasaba con su cuerpo, se le fue inflando la panza y algo se movía dentro de ella, quizás ya clamaba por salir aquella que vino a plantarse frente a la vida como sólo ella se sabe plantar, mi pajarito.

Mis abuelos maternos me invitaron de vacaciones a Papudo con ellos, más tarde entendí que aparte de querer compartir tiempo conmigo, ellos quería que mi madre no tuviera que preocuparse por mi mientras aquella criaturita se nos venía al mundo, esas vacaciones están difusas en mi cabeza, recuerdo la niebla y el agua helada del océano, recuerdo que mi abuela me peinaba con mucho amor, recuerdo quizás unas rocas, unas cabañas pintadas de celeste con vista al mar (no puedo decir si eso es mi imaginación o realmente eran así) recuerdo por supuesto a mi abuelo sabio y profundo como está en todos mis recuerdos, pero no tengo la memoria para traer al presente alguna situación, no recuerdo alguna pelea, ninguna risa, esas vacaciones están cubiertas por una niebla, tal vez era el presentimiento de mi alma de que a la vuelta de aquel verano mi vida cambiaría completamente.

El día que llegamos a mi casa, mi mamá tenía en la cara la marca del agotamiento que dar a luz te deja, y la tristeza que una depresión post parto imprime en tu alma, y ahí estaba, pequeña y colorada entre unas mantas, la Montserrat... no sé cual fue mi cara al ver a aquel ser que venía a arrebatarme todo lo que yo más quería, que venía a quitarme el protagonismo que hasta ahora tenía en la vida de mis padres, sin embargo mi reacción no fue la mejor mi mamá mirándome sonriente me dice "mira Natty, tu hermanita" y yo (con la cara que no recuerdo pero aseguro no debe haber sido buena) le digo "que linda, ¿puedo ir a jugar?", no fue el mejor comienzo, pero más adelante todo cambió.

Esa criatura pequeñita, que nació de ocho meses cuando yo tenía seis años, poco a poco me arrebató el alma, cuando mis abuelitos venían de visita, como ambos tatas fumaban yo pegaba letreros por toda la casa para que no fumarán dentro, porque ahí había un bebe precioso que debía proteger, cuando comenzó a hablar esa niñita linda de ojitos tristes me llamó "Mitalia" y creo que nunca me han dicho de una forma más hermosa que aquella que inventó mi hermanita, mi muñequita, mi pajarito...

Jugábamos a las barbies, aún cuando yo siempre le sacaba la cabeza (a decir verdad, nunca me gustaron mucho las barbies), escuchábamos música, leíamos, compartíamos la habitación de un departamento en Ñuñoa, y entre risas y peleas, aprendió a caminar y a andar en bicicleta. Con la imaginación que la caracteriza bautizó el patio por el cual salía del colegio como "el patio de chao" (aunque se llamaba "el patio techado") ya que era allí donde se despedía de sus compañeros y profesora, y me hizo reír y me ha hecho reír tanto en mi vida.

Y empezó a crecer fuerte y sana, y se nos hizo claro que ella sería tan distinta de mí, siempre tan inteligente y con la capacidad de decir todo lo que yo con la sumisión que me caracteriza siempre he callado, esa niña que parecía frágil vino a mostrarse como el ser humano más fuerte que conozco, y yo deje de lado los recelos y la amé (aunque cuando ella lo lea me dirá que soy una llorona irremediable) y siempre la he amado, por ser uno de los seres más especiales que conozco, una persona completamente ajena a los cuadros de lo impuesto.

Creció esa niña, y se convirtió en una mujer, en una mujer fuerte, inteligente, honesta, una mujer que le hace frente a la vida, se convirtió en mi amiga (y pensar que con tanto recelo la miré cuando la conocí), y me llenó la vida de risas y de películas, de música y de color.

viernes, 18 de junio de 2010

Rancagua...y el olor a comida de la Junji

Antes de mis pasos por Victoria viene Rancagua, a decir verdad viví también un tiempo en Santiago con mi abuela paterna mientras mi mamá hacia el curso de laboratorista vial de lunes a viernes y sábados y domingos vivíamos en Rancagua en otra casita pequeña de la que sólo recuerdo que rompí el ventanal con la cabeza.

Mi mamá como conté anteriormente encontró trabajo como laboratorista en "Los Sauces" que es una comuna pequeña de Chile, como ellos ya tenían una casa y una vida semi-formada en Rancagua mi mamá decidió irse sola, y he aquí porque siempre le digo a mi papá que es el peor padre de la vida! porque él no aguanto mucho tiempo lejos de su amada y me fue a dejar a mí, a su pequeña hija! a vivir a la casa de sus papas y él se fue a seguir a mamá, siempre he pensado que mi papá es el hombre mas enamorado que conozco al menos eso tengo que reconocerlo, el padre que me dejo abandonada, pero el más enamorado.

Y ahí estaba yo, sola en Santiago, lejos de mis papás, y ahí me hice amiga de mi tía Ximena, la hermana de mi papá, ella era joven y me llevaba para todas partes con ella, siempre se ríe de mí porque dice que desde pequeña hablé todo muy clarito y nunca me quedaba callada, así que cuando me interrumpían las retaba a ella y a sus amigas. Creo que por eso le tengo un cariño tan especial a mi tía Xi, porque fue mi amiga en esa época, aunque yo no recuerde mucho... siempre cuentan que ella pololeaba con el que más adelante sería su marido y le llamaba "mi chanchi", un día pelearon y como mi amiga lloraba tanto, cuando él la llamo por teléfono yo le dije, ya no te voy a decir más "mi chanchi". También fui muy amiga de la vecina de mi abuelita, le decían la Verito me enseñaba a hacer bonsais, recuerdo su patio lleno de esos arbolitos pequeños, me sentía parte de un cuento de hadas cuando iba de visita a su casa.

Tengo pocos recuerdos de Santiago sin embargo en las noches sufría con las pesadillas de una bruja de juguete que tenía y que había que guardar en mi cartera blanca para que no me hiciera comer la manzana envenenada de Blanca Nieves, siempre me despertaba con la mano alzada gritando Mamá!! pero mi mamá no estaba, sólo mis abuelitos.

Y finalmente no se porque causa mis abuelitos hicieron un cambio de turno con mis abuelos maternos y llegue a Rancagua, siempre he querido mucho esa cuidad porque tiene tantas de las cosas que me gustan, mi familia, la lluvia, los arboles, mis amigos del barrio.

Y en Rancagua mi abuelita me llevaba al jardín del barrio, por eso la comida de casino me recuerda a comida de la Junji y por ende a Rancagua, porque en mi jardín nos daban de esa comida, olía tan mal y yo la odiaba, ni siquiera el postre tenía buen aspecto, recuerdo un día en particular que había porotos (no me gustan!) y el postre era una especie de jalea (tampoco me gusta!) con un huevo al medio, es mi imaginación lo sé, pero aún cierro los ojos y veo esa jalea verde con una especie de huevo frito al medio, me repudia la imagen.

Siempre he odiado los baños públicos lo reitero, así que tampoco iba al baño en el jardín lo que provocaba que me hiciera siempre pipí y que mi abuelita me retara, pero, lo reitero también, desde pequeña he sido muy porfiada, no había caso de que pudiera hacer pipí en otro baño que no fuera el de mi casa!

Recuerdo con mucho cariño a los amigos del barrio de mi abuelita, recuerdo un día en particular que tuvimos la genial idea de subirnos todos a un triciclo, eramos como 5 y yo tenía agarrado el asiento e iba sentada en la parte de las rueditas, en eso suena un chasquido y me empieza a doler el dedo, cuando lo miré me di cuenta de que un pedacito de algo metálico se había metido en mi uña, me dolió mucho, por eso debo recordarlo, suelo recordar con mucha nitidez las cosas dolorosas de la vida.

Frente a la casa de mis abuelos había un parque y en él un árbol grande que adornaban con luces de colores, recuerdo haber caminado descalza por el pasto (eso me encanta hasta ahora) y haber pisado un vidrio, no tengo memoria del dolor pero sí de la sangre.

Siempre le tuve miedo a mi abuelo, ese hombre grande de voz ronca y genio corto, que fumaba como una chimenea, sin embargo siempre estuvo aureolado por un respeto casi reverencial, cuando pienso en él recuerdo sus palabras sabias, siempre nos incentivo a todos para que estudiáramos mucho, que la educación era la mejor herencia siempre nos dijo, ese hombre infinito dio luz a la mujer mas inteligente que conozco, mi madre y cuando ella habla de él se nota ese respeto hermoso que uno le guarda a las personas que admiras.

En fin, creo que tuve suerte de crecer así, porque fue con mucho cariño que me criaron, mis abuelas me malcriaban y me daban alegrías y mis abuelitos me enseñaban la sabiduría que siempre tuvieron ambos, por supuesto no viví mucho tiempo con ellos, de hecho mi mamá no aguanto tanto teniendo a su única hija lejos y decidieron irse a vivir a Victoria, donde estaríamos todos juntos, pero esa historia ya la conté.

Ahí esta, Rancagua, otro pedacito de mi vida =)

domingo, 13 de junio de 2010

Victoria... un pedacito de mi vida

Mis primeros recuerdos son en Victoria, donde viví desde que tenía 3 años hasta los 4, es una cuidad cercana a Temuco, de Victoria recuerdo la lluvia, un día salí a buscar a una amiga con un piano de juguete que tenía, mi amiga no estaba y yo golpee a su puerta bastante tiempo hasta que me di por vencida, estaba lloviendo pero yo me quede sentada en la acera, quizás desde pequeña he tenido esa tendencia a la melancolía que me invade aún algunos días, me quedé ahí inmóvil mientras la lluvia caía, no se que pasó después, no se como salí de ahí y llegué hasta mi casa, sólo recuerdo estar sentada con mi pequeño piano en las manos.

Eramos bastante pobres mi familia y yo, yo era hija única y mi padre manejaba un camión, tenía pegas irregulares por lo que yo pasaba más tiempo con él que con mi mamá (ella trabajaba como laboratorista vial), mi papá aún se ríe de que una vez en la noche me desperté gritando y llamándolo a él y no a mi mamá, ella al darse cuenta de que yo necesitaba a mi papá y no a ella en ese momento, se puso a llorar, siempre nos reímos de eso mi familia y yo.

Mi cumpleaños, para mala suerte mía cae el día 24 de Diciembre (no digo mala suerte por lo de los regalos, aunque todos me digan eso cuando les digo la fecha de mi cumpleaños, digo mala suerte porque hasta yo olvido que ese es mi día, todos tienen un día, pero yo tengo que compartirlo con Jesús y es bastante complicado), el cumpleaños que pase en Victoria (esto no lo recuerdo, mi papá lo cuenta), como eramos tan pobres mis papás sólo pudieron comprarme un regalo de navidad/cumpleaños (nattydad le llamo yo) yo no recuerdo que eso haya sido traumatico ni terrible pero a mi mamá le dolió y también lloró, creo que para mi madre era más fácil llorar en esa época que ahora.

En el jardín tenía una amiga que un ratón le había mordido la nariz, mi vecina que también era mi amiga, se llama Prisila y no sabía hablar muy bien; decía los "tasharines". Como yo era una de las más pequeñas de mi barrio mis vecinas mayores me tenía un cariño especial y me enseñaban a bailar lambada, la lambada me recuerda tanto a Victoria.

Nunca me ha gustado entrar a baños públicos pero cuando era pequeña era aún peor, me aguantaba tanto que terminaba haciéndome en el furgón escolar, mi mamá por supuesto se molestaba, siempre he sido muy porfiada también!

Mi casa se llovía entera, cuando comenzaba a llover mis papas llenaban de tiestos la casa, para que no se mojara. Me bañaban en el lavadero donde se lava la ropa porque no había tina. Tuve una nana que era mi favorita porque me pintaba las uñas rojas!! Tenía certeza de que las noticias se llamaban "nodicias" y me enojaba demasiado con mi papá cuando intentaba corregirme!

Tuve un amigo imaginario en esa época, no se como se veía porque no tengo un recuerdo físico de él, se que existió, se que se llamaba Sam y se que conocí a toda su familia porque tengo el recuerdo de haberlos invitado a sentarse a mi mesa pero no se como cual era su apariencia, me gustaría mucho recordar eso... Sam murió atropellado, fue bastante triste y dramático también.

En fin, ahí esta, un pedacito de mi...

miércoles, 2 de junio de 2010

Del conformismo

Me siento a mirar como la vida pasa, me siento a contemplar como se suceden los días sin cuestionarme, sin aferrarme a ideas, sin aferrarme a metas, me duermo en ese letargo fácil de no criticar nada, de no maravillarme con nada, de no alterarme con nada, de no estremecerme con nada.

Y aunque, me perturba el hambre, la falta de dignidad, una educación de mierda, un niñez ignorante, una madurez analfabeta, aún así no leo entendiendo, ni observo viendo la realidad, me dedico a pasatiempos, me dedico a envejecer sin ser nada, sin apoyar el alma en nada, me dedico a tejer el tiempo en segundos inútiles.

Necesito cambiar, lo necesito!, porque se me seca adentro el espíritu, se me secan los sueños, se me acaba el hilito de los ideales, necesito una lucha que me haga sentir que mi vida tiene algo de útil, que significará algo haber vivido...

martes, 1 de junio de 2010

La nostalgia

Me levanto nostálgica, y me arreglo la cabeza o intento arreglarla nostálgicamente y busco de manera muy nostálgica a la que ya no está, o a la que me inventé por ti o a la que ya no soy o nunca fui, y me duele el egoísmo de mi persona al pensar en mí y me duele no ser la que no soy, y ser simplemente yo, la niña a medio arreglar, la gaviota de las alas quebradas, me duele no ser colibrí y ser una torpe gaviota, me duelen los colores que no me adornan las sienes y las risas desprovistas de melodías, a veces me duele un poco ser sólo yo.

Y hay ratos que se me pega a la espalda la nostalgia de tiempos pasados, de tiempos más hermosos y más fáciles, de miradas plagadas de respeto, de días luminosos, de pasos acompañados, de manos abrigadas, de abrazos reconfortantes y del ser con el alma nueva.

Y me obligo a seguir mi camino con la nostalgia como compañía, en estos días, la nostalgia es mi única compañera.