jueves, 13 de mayo de 2010

De las palabras

A veces se habla sin decir, se habla sin pensar, se habla sin sentir, se habla sin querer, sin meditar en las consecuencias, se habla..., se llena la boca de palabras cortantes, de palabras-daga, de palabras punzantes y lacerantes, a veces los labios pronuncian verbos dolorosos, verbos enemigos, verbos sin arrepentimiento y sin cariño, y las palabras que pueden ser tan hermosas se transforman en criaturas dañinas, en comedoras voraces de felicidades, en tijeras preparadas para cortar lazos invisibles, las palabras que muchas veces empleamos para hacernos sentir mejor, son observadoras silentes de una herida abierta, testigos que desvían la vista y hacen sordos los oídos cuando se esta destruyendo un corazón.

Se invita a pensar en lo que se dice, porque hay palabras que cuando son ordenadas de cierta forma crean armas nucleares destructoras de almas, hay palabras que no fueron creadas para ser usadas en una misma oración, a menos por supuesto que lo que se busque es hacer daño, hay palabras reservadas a los enemigos, y hay palabras de consuelo, de admiración, de sentencia, de amistad, de amor, de veneno, de cariño, de paz, de benevolencia, de argumentación, de discusión, de colores, de nubes, de arcoiris, de cielos estrellados, de grises y hermosos días, de atardeces fugaces, de arreboles, de verdes tonalidades, las hay del bien y las hay del mal.

Yo pensaré dos veces antes de decir, ese es mi compromiso hacia mi misma y hacia las palabras que guarda mi alma.

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