Te lo escribo a ti, mi adorada esposa, compañera de mis tardes, señora de mis risas, baúl de mis secretos, espejo de mis melancolías, pañuelo de mis lagrimas, papel en blanco sobre el cual dibujo sueños.
Nos conocimos a los trece años, yo no tenia aún la personalidad definida y era una mezcla extraña entre un gato montes y un ratón de laboratorio, tu eras la niña de la imaginación desinhibida, la extraña niña/mujer que elegía a sus amigos, como una colección de personas infinitas, y yo fui la afortunada ganadora de tu atención, te acercaste y me salvaste, me sacaste del mundo al que no pertenecía para llenarme de tu vitalidad, de tus caricias improvisadas y espontaneas, de tu cariño sincero por todos nosotros, tus amigos.
Llevamos años en este mundo que es sólo nuestro, en nuestro planeta inventado, llevamos años conversando, guardando nuestros anhelos en el pecho de la otra, llevamos años dándonos la mano cuando perdemos el equilibrio, años riéndonos tanto!
Hoy tenía el deber de escribirte, para llenarte de mi amor, porque así es como somos, mágicamente espontaneas, te amo Daniela Castillo, tienes ese pedazo de mi corazón que es para ti... pero hoy te lo escribí!
No hay comentarios:
Publicar un comentario